NO FUE FACIL MARIA...
Así comienza una canción dedicada a María en que reflexiona sobre los difíciles momentos, el misterio y la fe que acompañaron a la Virgen María a lo largo de su vida junto a Jesús, desde la infancia hasta la cruz. Volvamos la mirada a esta escena de hoy:
Del santo evangelio según san Lucas (8,19-21): En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermano, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces lo avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.» Él les contestó: «Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra".
¿Cómo se quedaría María al escuchar estas palabras? También podemos volver a mirar otras escenas en que Jesús la dice: ¿Por qué me buscabais, no sabíais que debía estar en las cosas de mi Padre? -cuando se queda en el Templo a los 12 años. O en el comienzo de la vida pública en Caná, cuando se quedan sin vino en la boda, y ante el requerimiento de María Jesús la contesta: ¿Y qué nos va a ti y a mí?
Ciertamente han sido muchos los comentarios posteriores en que explican que a Jesús le interesa más la familia espiritual que carnal. Pero María también era de carne y hueso y tenía su afectividad y sentimientos. Sin duda que lo guardaría en su corazón, como solía hacer, y lo daría vueltas: ¿Qué ha querido decir mi hijo?
Esta puede ser una lección hoy también para nosotros: ¿Qué me quiere decir Jesús con este "silencio" de Dios en mí?, ¿con esta aparente indiferencia que me rodea? con esta apatía que percibo a veces?
Detrás de todo está el Señor que, como decimos vulgarmente "no da puntada sin hilo". ¿Cuál es el hilo conductor de mi vida? ¿por dónde me quiere llevar? escuchemos con el corazón el silencio de María, donde se refugiaba y rumiaba la Palabra. Ella es la ESCUCHADORA.
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