Llamadas y no llamadas
En aquel tiempo, mientras Jesús y sus discípulos iban de camino, le dijo uno:
«Te seguiré adondequiera que vayas».
Jesús le respondió:
«Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
A otro le dijo:
«Sígueme».
El respondió:
«Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».
Le contestó:
«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».
Otro le dijo:
«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa».
Jesús le contestó:
«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».
El 1º y el 3º se ofrecen al seguimiento de Jesús. El no los rechaza pero sí les habla de las exigencias que comporta.
¡Cuidado! en el seguimiento puede haber espontaneidad y voluntarismo. Y lo primero ha de ser la llamada. Escuchar a Jesús, discernir y seguirle. Jesús no quiere espontáneos detrás de sí, sino discípulos: que pongan sus pies en las huellas que Él va dejando.
Y parecen duras las exigencias: "el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». Pobreza, radicalidad, rapidez...
Al tercero le dice: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».
Ante las condiciones que pone el segundo: … primero ir a enterrar a mi padre" - que parece lógico-, Jesús le dice: "Deja que los muertos entierren a sus muertos"
Este evangelio está lleno de exigencias, y necesita una exégesis más detenida, pero nos baste por hoy saber que Jesús está siempre en camino y es Él el que llama.
¿Cómo me encuentro en este seguimiento, tras muchos años de conocer a Jesús?
Una exigencia durísima
ResponderEliminarMe veo incapaz de dejar todo, ese es mi problema , estoy apegada a todo lo que me rodea y con muchos miedos
Muchas veces me digo que no basta decir te sigo, pero no consigo dar el paso. Espero cambiar