LOS DOS HIJOS

     La Parábola que nos cuenta hoy Jesús es curiosa y bien actual, al menos en mí se cumple.


Del santo evangelio según san Mateo
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "¿Qué opináis de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: 'Hijo, ve a trabajar hoy en la viña'. Él le contestó: 'Ya voy, señor', pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: 'No quiero ir', pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?" Ellos le respondieron: "El segundo".

Dejemos la segunda parte, que es bien interesante, para reflexionar sobre esta primera. ¿no hemos sido nosotros uno de estos hijos? ¿O los dos? Porque prometemos y prometemos pero ¿luego...en qué se quedan las promesas? Hemos dicho primero sí y luego las obras son un no! No hay coherencia en nosotros, con frecuencia. Y también a veces decimos No y luego hacemos que sea Sí. ¿porqué? La conciencia también nos habla y la escuchamos.

Hay uno solo, que es el HIJO, que hace y dice. Solo uno cumple y miremos cómo. Nos lo presenta la segunda lectura, preciosa por cierto, que tenemos que contemplar repetidas veces...  Dice así: Tened los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús. Que siendo Dios no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.

No me resisto a poner el final del Evangelio: "Entonces Jesús les dijo: "Yo os aseguro que los publicanos y las prostitutas os han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan, predicó el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; Vosotros, ni siquiera después de haber visto, os habéis arrepentido ni creído en él''. (Mateo 21, 28-32)

Nos adelantarán, posiblemente, los que tanto juzgamos porque no hacen, no cumplen,... y encima prometen... No entremos en juicios y situémonos lo mejor posible, mirando al HIJO.


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