LOS CRITERIOS DE DIOS


A lo mejor nunca nos lo hemos preguntado explícitamente y, sin embargo, el Evangelio está lleno de ellos. por ejemplo hoy en la Palabra nos llegan varios: Ya en la primera lectura del libro de Job él dice: "Te conocía solo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos"... ¿ A qué se estaba refiriendo? Job había sido probado hasta la extenuación: en su familia, bienes, salud... lo había recibido todo y se lo habían quitado todo (puedes verlo en las lecturas de los días anteriores. donde entre otras cosas dice: "El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. Bendito sea el nombre del Señor! ).

Pero nos detenemos en el Evangelio, que comprende tres partes: 
1.- En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Jesús les dijo: «Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo (… )Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».

Los discípulos vienen cargados de éxitos... y Jesús se lo reconoce, pero les dice que no se regocijen en sus éxitos, sino en que sus nombres están escritos en el cielo". 

Criterio importante: Y yo ¿ando buscando reconocimiento de mis obras, de mi vida? Pues mi vida entera sólo la conoce Dios y algún día se me dará a conocer cómo la ha visto Dios. Dejemos el criterio  a Él, lo demás es "vanidad de vanidades" . Hay un poema de Cristina de Arteaga de título CORONAS que siempre me "tocó" y repito con frecuencia, aquí solo dejo una estrofa: 

¿Altivez? ¿Honores? Torres ilusorias que el tiempo derrumba. Es coronamiento de todas las glorias un rincón de tumba. ¡No me des siquiera coronas mortuorias!

2. Otro criterio:  En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.

Ese es un criterio fundamental: Dios se revela a los pequeños, a los sencillos. Así le parece bien al Padre y a Jesús. ¿soy de los pequeños del Evangelio? Entonces entenderé algo de Dios. 

3. Y todavía más...así termina hoy Jesús: "...  nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

¿Queremos conocer al Padre y a Jesús? ¡Pongámonos humildemente a orar! No hay otro camino. Decía Pablo VI hace años: "¿Has perdido el gusto de la oración? Lo volverás a encontrar, poniéndote humildemente a orar".  ¡No hay otro camino!

Repasemos con el Señor estos criterios: - No buscar glorias humanas... la gloria sólo la da el Señor! - crecer hacia dentro hasta llegar a ser de los pequeños del Evangelio, los preferidos de Dios, (en los santos tenemos muchos ejemplos). Y cómo? ¡Con mucha oración y paz! ¡El Señor lo hará! Tú (y yo) sólo tenemos que dejarle hacer!


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